Palabra del Padre · Día 256/366
El orgullo que traba la disculpa
“Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.”
Santiago 4:6
Hoy quiero recordarte algo incómodo: a veces tú no eres quien necesita perdonar, eres quien necesita pedir perdón. Y lo que te traba no es falta de amor, es orgullo. Esa voz que dice que disculparte primero es perder, que explicarte es humillarte demasiado.
Yo conozco ese peso porque también elegí humillarme por ti. Dejé la gloria del cielo, me hice pequeño, lavé pies que no necesitaban ser lavados por mí. Si yo, siendo quien soy, me incliné por amor, ¿por qué habría de ser demasiada vergüenza para ti dar el primer paso con alguien a quien amas?
El orgullo promete protegerte, pero en realidad solo te está aislando. Cada día que pasa sin esa disculpa es un ladrillo más en una pared que te separa de alguien importante. Derriba esa pared hoy. La humildad no te va a disminuir. Te va a liberar de un peso que solo tú estás cargando.