Palabra del Padre · Día 247/366
Yo corro a tu encuentro
“Y, cuando aun estaba lejos, vióle su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.”
Lucas 15:20
Ven acá, hijo mío, hija mía. Quiero contarte sobre un padre que tuvo un hijo que tomó su herencia, se fue, y lo gastó todo en una vida que no llevaba a ningún lado. Cuando ese hijo se quedó sin nada, decidió volver, aunque avergonzado, aunque pensando que ya no merecía ser llamado hijo.
El padre de la historia soy yo. Y ¿qué hice cuando lo vi todavía lejos, caminando despacio, lleno de vergüenza? Corrí. No esperé a que llegara arrastrando los pies y pidiendo disculpas formalmente. Corrí, lo abracé, besé su rostro sucio de camino antes incluso de escuchar una palabra.
Si estás volviendo a mí hoy, después de un tiempo lejos, no necesitas ensayar el discurso perfecto. Yo ya estoy corriendo a tu encuentro. No existe distancia demasiado grande para mi amor por ti.