Palabra del Padre · Día 251/366
Al hijo de padre ausente
“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.”
Salmos 27:10
Yo sé de la silla vacía en los cumpleaños. Sé de la llamada que nunca llegó, del abrazo que faltó cuando más necesitabas un padre o una madre cerca. Esa ausencia te marcó de una manera que nadie más entiende bien, y a veces se convierte en rabia, a veces en una tristeza que ni siquiera tiene nombre.
Yo no te voy a pedir que finjas que no dolió. Dolió, y todavía duele en días así, más callados. Pero quiero decirte algo que tal vez nadie te haya dicho: yo nunca te desamparé. Mientras esa persona estaba ausente de tu lado, yo estaba presente, aun cuando tú no sabías reconocer mi presencia.
Perdonar a ese padre o a esa madre no significa decir que la ausencia estuvo bien. Significa dejar de permitir que su vacío defina el tamaño de tu valor. Yo te recojo hoy, como un padre recoge a un hijo en sus brazos. Tú no eres lo que faltó. Tú eres lo que yo elegí amar.