Palabra del Padre · Día 253/366
Cuando el amigo traiciona
“El que anda en chismes descubre el secreto; no te entremetas, pues, con el que lisonjea con sus labios.”
Proverbios 20:19
Yo sé que dolió más que una traición de un extraño, porque vino de alguien a quien llamabas amigo. Tal vez fue un secreto contado a quien no debía, una puñalada por la espalda disfrazada de consejo, o simplemente el abandono en el momento en que más necesitabas a alguien a tu lado.
La amistad tiene ese peso: cuando falla, lastima hondo, porque la confianza era grande. No te voy a decir que eso no importó. Importó. Pero quiero recordarte que yo mismo fui traicionado por un amigo cercano, alguien que comió en mi mesa y después me entregó con un beso. Conozco exactamente el sabor de ese dolor.
No tienes que volver a confiar ciegamente mañana. Pero sí puedes soltar el derecho de guardar ese dolor como prueba contra esa persona para siempre. Perdonar aquí no es reabrir la puerta de cualquier manera. Es liberarte de cargar un peso más que ya no te corresponde llevar.