Palabra del Padre · Día 254/366
Después de que el matrimonio terminó
“Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres.”
Romanos 12:18
Yo vi cada noche en que lloraste después de la separación, tratando de entender dónde se torció todo. Un matrimonio que termina carga un tipo de dolor específico: es el duelo de un sueño que construyeron juntos y que no salió como lo planearon. Junto con la tristeza, llega la rabia, y a veces llega la vergüenza de no haber podido sostenerlo.
No te estoy pidiendo que vuelvas con esa persona, si eso no es sano ni posible. Te estoy pidiendo que no cargues esa separación como una guerra sin fin, sobre todo si hay hijos de por medio, que sufren el doble cuando los padres ni siquiera logran hablarse en paz.
La palabra que dejé dice que vivas en paz con todos, en lo que dependa de ti. Eso significa que tú no controlas la reacción del otro, pero sí controlas tu lado. Suelta el guion de quién tiene más razón. Elige la paz posible, aunque la reconciliación completa nunca llegue.