Palabra del Padre · Día 260/366
Al hijo que se alejó
“Instruye al niño en su carrera: aun cuando fuere viejo no se apartará de ella.”
Proverbios 22:6
Yo veo la distancia entre tú y tu hijo, o tu hija. Tal vez comenzó con una discusión que nunca se resolvió bien, o creció despacio, hecha de silencios acumulados, decisiones de vida que no entendiste, palabras demasiado duras dichas en un momento de cansancio que nunca se deshicieron.
Yo sé cuánto pesa eso en tu pecho, sobre todo en fechas familiares, cuando la silla vacía grita más fuerte que cualquier conversación. Te preguntas dónde te equivocaste, qué podrías haber hecho diferente, si todavía hay tiempo de arreglarlo.
Sí hay tiempo. Yo no me di por vencido contigo ni siquiera cuando te alejaste de mí por años. Seguí esperando, sin dejar de amar, sin cerrar la puerta. Puedes hacer lo mismo por tu hijo o tu hija: mantener la puerta abierta, mandar un mensaje sencillo, sin reclamos, solo para recordarle que el amor sigue ahí, esperando el momento correcto de acercarse de nuevo.