Palabra del Padre · Día 250/366
El mal se convirtió en bien en tus manos
“Vosotros pensasteis mal sobre mí, mas Dios lo encaminó á bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida á mucho pueblo.”
Génesis 50:20
Tú conoces la historia de José: vendido por sus propios hermanos, arrojado a una cisterna, entregado como esclavo por envidia. Años después, ese mismo José se convirtió en gobernador de Egipto, y tuvo en sus manos el poder de vengar cada lágrima que lloró solo. Eligió otra cosa.
Cuando sus hermanos aparecieron delante de él, con miedo, esperando castigo, José lloró y dijo la frase que quiero que grabes: ellos pensaron el mal, pero yo lo transformé en bien. Eso no borra lo que hicieron. No disminuye el dolor de la cisterna, de la esclavitud, de los años perdidos. Pero muestra que yo, tu Padre, puedo tomar hasta la peor traición y hacer de ella un camino de vida.
Hijo mío, hija mía, yo sé lo que hicieron contra ti. Vi cada detalle. Y te prometo: nada de lo que hicieron va a tener la última palabra sobre tu historia. Yo todavía escribo el final.