Palabra del Padre · Día 112/366
En la debilidad del cuerpo enfermo
“Llevando siempre por todas partes la muerte de Jesús en el cuerpo, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestros cuerpos.”
2 Corintios 4:10
Conozco el cansancio de un cuerpo que ya no responde como antes, que exige cuidado donde antes bastaba la voluntad. Los exámenes, las consultas que se acumulan, la espera de un resultado que tarda en salir, el medicamento que a veces cansa más de lo que cura por un tiempo. Quisieras tener la fuerza de antes y extrañas quién eras, el cuerpo que hacía todo sin pensarlo dos veces.
No vine a decirte que la enfermedad es buena, ni que debes agradecer por estar así. Vine a recordarte que aun en un cuerpo debilitado, que carga las marcas del sufrimiento, es ahí donde elijo manifestar mi vida, con más claridad que en un cuerpo fuerte que no necesita de mí para nada.
No necesitas fingir fuerza para merecer mi presencia a tu lado. En esa cama, en ese tratamiento, en esa debilidad que incomoda hasta decirla en voz alta, ya estoy instalado, cuidándote por dentro mientras el cuerpo todavía lucha por fuera, día tras día.