Palabra del Padre · Día 106/366
Solo hoy, acompañado siempre
“Porque yo Jehová soy tu Dios, que te ase de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudé.”
Isaías 41:13
Percibí el silencio de tu casa hoy. La mesa puesta para una sola persona, el celular que no suena con quien quisieras que sonara, las ganas de conversar que no encuentran con quién, solo el eco de tus propios pasos por los cuartos vacíos. La soledad cansa de una manera que ningún ruido de afuera logra curar por completo.
Pero quiero que sepas, ahora, en este mismo instante: aun en el silencio más profundo, yo sostengo tu mano derecha. No es una forma de hablar, ni una figura bonita; es presencia real, viva, aunque no la sientas como se siente una mano humana apretando la tuya. Te hablo ahora y te digo, con toda firmeza: no temas, yo te ayudo, no me voy a ir.
Puedes estar solo en un cuarto, o en una ciudad donde nadie sabe tu nombre, pero no estás desacompañado en el universo, nunca lo estuviste. Estoy justo aquí, en tu mano derecha, esperando solo que te des cuenta de verdad de que ya no caminas solo, aunque todo parezca indicar lo contrario.