Palabra del Padre · Día 110/366
Perplejo, pero no abandonado
“Perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos;”
2 Corintios 4:9
Sé que a veces parece que la vida te persigue de una manera casi personal: un problema tras otro, apenas resuelves uno y ya surge otro más grande, esperando a la vuelta de la esquina. Te sientes abatido, en el suelo de verdad, sin energía siquiera para levantarte de nuevo hoy.
Pero escribí una diferencia importante que quiero que grabes bien en el corazón: perseguido no es lo mismo que desamparado y sin nadie cerca. Abatido no es lo mismo que destruido sin posibilidad de volver. Puedes estar en el suelo ahora, sintiendo el sabor amargo de la derrota, pero no te dejé ahí solo, y el suelo no es tu destino final, es solo una parada en el camino.
Déjame levantarte, aunque sea despacio, aunque no sientas fuerzas para intentarlo de nuevo ahora mismo. El abatimiento de hoy no escribe el final de tu historia, ni tiene la última palabra sobre quién eres. Es solo una página más que todavía voy a pasar contigo, con paciencia y sin prisa.