Palabra del Padre · Día 101/366
Dos cansados, un mismo propósito
“Resta, hermanos, que tengáis gozo, seáis perfectos, tengáis consolación, sintáis una misma cosa, tengáis paz; y el Dios de paz y de caridad será con vosotros.”
2 Corintios 13:11
Yo sé que el matrimonio cansa de una manera que nadie avisa antes del sí frente al altar. Dos cansancios tratando de entenderse al final del día, dos agotamientos compartiendo la misma cama, la misma cuenta bancaria, los mismos hijos por criar, y a veces falta aliento hasta para una conversación amable después de un día entero difícil.
Yo no pedí un matrimonio perfecto, sin roces, sin cansancio, como en las fotos bonitas que todo el mundo publica. Pedí que se consuelen el uno al otro, que busquen un mismo sentir aun cansados, que elijan vivir en paz más que tener la razón en la última discusión. Es posible hacerlo aun agotados, porque yo, Dios de amor y de paz, estaré con ustedes en ese esfuerzo diario.
Hoy, antes de exigirle al otro lo que no logró dar, pide fuerzas para ser amable primero, aunque estés cansado. El cansancio se pasa con una buena noche de sueño. La forma en que se cuidaron el uno al otro en medio de ese cansancio, queda marcada para siempre entre ustedes.