Palabra del Padre · Día 91/366
Mi refugio para siempre
“Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado.”
Isaías 26:3
Llegamos al final de un mes entero hablando sobre la ansiedad, hijo mío, hija mía, y quiero que mires hacia atrás un instante. Recuerda todo lo que pareció imposible de atravesar, las noches en que la fe fue poca, las preguntas sin respuesta que me trajiste día tras día. Yo estuve presente en cada una.
La paz que yo ofrezco no es ausencia de tormenta — es la certeza de un refugio firme en medio de ella. Se mantiene perfecta no porque tu vida se haya vuelto perfecta, sino porque tu pensamiento aprendió, poco a poco, a descansar en mí en vez de girar solo en círculos de miedo.
Este camino no termina hoy. La ansiedad puede intentar volver mañana, la próxima semana, el próximo año. Pero ahora conoces el camino de vuelta: ven a mí, entrega lo que pesa, respira en mi presencia. Yo soy tu refugio hoy, lo seré mañana, y lo seré para siempre, sin cambiar nunca de dirección.