Palabra del Padre · Día 96/366
Cuando hasta los jóvenes se cansan
“Los mancebos se fatigan y se cansan, y los mozos flaquean y caen.”
Isaías 40:30
Hoy quiero recordarte algo que tal vez nadie te contó: hasta los fuertes se cansan. Hasta quien parece tener energía de sobra, ánimo para todo, sonrisa fácil en cualquier situación, un día tropieza y cae. Eso no es debilidad tuya, es la condición de todo ser humano bajo el sol.
Te has exigido como si debieras ser incansable, como si detenerte fuera fracaso y descansar fuera excusa de gente débil. Pero yo mismo escribí que los jóvenes tropiezan y caen — palabra mía, no invención tuya — y enseguida, en el mismo aliento, prometí renovar las fuerzas de quien espera en mí.
Así que no te compares con una fuerza que nadie tiene por sí solo, ni siquiera los que admiras de lejos. Acepta que cansarte es parte de la vida, y que el próximo paso no es exigirte todavía más, es venir a mí para ser levantado(a) con calma, sin prisa de demostrar nada.