Palabra del Padre · Día 111/366
El sueño aplazado todavía respira
“Esfuérzate y sé valiente, porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra, de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.”
Josué 1:6
Hijo mío, hija mía, conozco ese sueño que guardas en un cajón, un poco cubierto de polvo, olvidado a propósito, porque lo intentaste una vez, no funcionó, y el cansancio de intentarlo de nuevo parece más grande que las ganas de realizar lo que un día hizo latir tu corazón más fuerte.
Josué recibió una tierra prometida que ni él mismo vio cumplirse de inmediato, que exigió batallas, tiempo, paciencia más allá de lo que esperaba. Pero yo le dije que tuviera buen ánimo, porque la promesa no había caducado solo porque el camino fuera largo y lleno de obstáculos. Lo que te prometí a ti también sigue en pie, intacto, esperando el momento correcto.
Ese sueño no murió, solo está esperando que reúnas valor otra vez, aunque sea con las manos temblando. No necesita ser hoy con toda la fuerza que quisieras tener, necesita ser hoy solo con un paso, por pequeño que parezca, en la dirección correcta. Yo me encargo del resto del camino.