Palabra del Padre · Día 109/366
Trabajo duro, cuerpo cansado
“Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.”
Isaías 40:29
Vi tus manos hoy, marcadas por el trabajo duro, el cuerpo adolorido de cargar, levantar, repetir el mismo esfuerzo día tras día, sin que nadie parezca notar el precio que eso te cobra. Trabajas mucho, te dedicas de verdad, y a veces sientes que el cansancio nunca da tregua, ni siquiera el fin de semana que debería ser de descanso.
Yo soy quien da esfuerzo al cansado, y multiplico las fuerzas justo a quien ya no le queda ningún vigor, a quien llegó al fondo del tanque. No es al fuerte a quien necesito reabastecer, es exactamente al agotado, al que ya dio todo lo que tenía y todavía necesita seguir.
No necesitas cargar todo con la fuerza que te queda al final del día. Toma prestada un poco de la mía, que nunca se acaba, para continuar ese trabajo con dignidad y sin destruirte en el camino. Un minuto de silencio conmigo ya es el comienzo de ese intercambio.