Palabra del Padre · Día 176/366
Antes que todo, mi rostro primero
“Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré a ti, y esperaré.”
Salmos 5:3
Me gusta empezar el día contigo antes de que él empiece a jalarte hacia todos lados, con prisa y exigencia. Por la mañana, antes de las notificaciones acumuladas, antes de que la lista de pendientes se apodere de todo, antes incluso del primer café — yo ya estoy ahí, esperando tu voz, esperando tu rostro vuelto hacia mí antes de voltear hacia la pantalla del celular.
No necesitas una mañana perfecta, silenciosa, con tiempo de sobra, para que esto suceda. Puede ser en medio del ajetreo de siempre, todavía en pijama, con el café enfriándose sobre la mesa. Lo que importa no es el escenario, es la intención: buscarme primero, presentarme el día antes de salir a vivirlo por tu cuenta, solo.
Hoy, prueba presentarme tu día apenas despiertes, aunque sea con pocas palabras sencillas: "Padre, este día es tuyo, ven conmigo en él, del principio al fin". Recibo eso como quien recibe el primer abrazo de la mañana, el más rico de todos.