Palabra del Padre · Día 167/366
Llamar a medianoche sin vergüenza
“Os digo, que aunque no se levante á darle por ser su amigo, cierto por su importunidad se levantará, y le dará todo lo que habrá menester.”
Lucas 11:8
Te vi despierto hasta tarde en la noche, rumiando un problema que no te deja dormir. Y tal vez piensas: "no voy a molestar a Dios con esto de nuevo, ya pedí esta mañana". Hijo, yo no duermo, y no me molesta tu medianoche. Cuento esta historia para que entiendas que puedes llamar a mi puerta aun fuera de hora, aun repitiendo el pedido.
El amigo de la historia atendió no solo por amistad, sino porque el otro insistió sin vergüenza. Yo soy mucho más que ese amigo: ya te amo antes de que llames, y aun así me alegro cuando insistes, porque eso muestra que sabes dónde encontrar ayuda de verdad.
Hoy en la noche, si el problema vuelve a quitarte el sueño, no lo guardes solo. Llama a mi puerta de nuevo. Me levanto por ti, a la hora que sea.