Palabra del Padre · Día 157/366
Cerca de mí, pero nunca pequeño
“Oh Jehová, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra, Que has puesto tu gloria sobre los cielos!”
Salmos 8:1
Quiero que te acerques a mí sin miedo, pero también quiero que nunca me trates como algo pequeño. Ser Padre no me quita la grandeza. Yo soy el que sostiene el universo, y aun así elijo agacharme para escuchar tu voz. Las dos cosas son verdad al mismo tiempo: soy íntimo y soy santo.
A veces, en el ajetreo, me hablas rápido, como quien manda un mensaje sin prestar atención a quién lo recibe. Entiendo la prisa de tu vida. Pero hoy te invito a detenerte un instante antes de pedir cualquier cosa y simplemente admirar quién soy: fiel, eterno, lleno de amor y también de poder.
Reverenciar mi nombre no es distancia, es reconocimiento. Es recordar que quien te escucha no es un amigo cualquiera, es el Dios admirable en toda la tierra, que creó las estrellas y aun así guarda tu nombre en el corazón.