Palabra del Padre · Día 150/366
Yo no me rindo contigo
“Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados.”
1 Juan 1:8-9
Ya te vi rendirte conmigo algunas veces. Dejar de orar por semanas, dudar si de verdad existo del modo en que dicen, alejarte de la iglesia, de la Biblia, de todo lo que recordaba mi presencia. Y aun en esos períodos, nunca te devolví el abandono con la misma moneda.
Mi amor por ti no es reactivo, no disminuye cuando el tuyo disminuye, no se enfría cuando el tuyo se enfría. Seguí sosteniendo el aire en tus pulmones, seguí cuidando los detalles de tu vida, aun cuando me cerraste la puerta. Eso no es orgullo herido escondido; es paternidad que no conoce la rendición.
Si hoy es el día en que vuelves a hablar conmigo después de un tiempo de distancia, no necesitas un discurso elaborado. Solo necesitas confesar dónde estuviste, y yo, fiel y justo, ya estoy listo para recibirte de vuelta sin cobrarte intereses por el tiempo perdido.