Palabra del Padre · Día 154/366

No hace falta memorizar una frase

Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos.

Mateo 6:7

Hoy quiero recordarte: no necesitas acertar las palabras para que yo te escuche. No es el tamaño de la oración ni la belleza de las frases lo que me conmueve. Conozco a gente que reza décadas con frases memorizadas y nunca me contó lo que de verdad le duele, y conozco a quien me llamó con tres palabras torcidas y llorando, y eso llegó entero hasta mí.

¿Ya sentiste que tu oración es débil porque es corta, porque tartamudeas, o porque solo logras decir "ayúdame"? Hijo, "ayúdame" ya es una oración completa cuando viene de un corazón abierto. Yo no soy juez de discursos. Soy Padre esperando la voz de mi hijo, del modo en que le salga.

Suelta la vergüenza de no saber orar bonito. Habla conmigo como hablas con quien confías. Eso ya es suficiente para mí, hoy y siempre.

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