Palabra del Padre · Día 153/366
En el cuarto cerrado conmigo
“Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.”
Mateo 6:6
Hijo mío, hija mía, no necesito público para escucharte. Puedes cerrar la puerta del cuarto, bajar el volumen de la casa, apagar la pantalla, y ahí, a solas, encontrarme a mí. Mucha gente piensa que la oración necesita palabras bonitas dichas frente a los demás. Yo prefiero el silencio de tu cuarto a las tres de la tarde, el auto detenido en el semáforo, el baño con llave después de un día difícil.
No necesitas actuar la fe para mí. Ya vi tus lágrimas escondidas, ya escuché lo que ni siquiera lograste formar en frase. Y es exactamente ahí, en lo secreto, donde trabajo más profundo. No es vergüenza orar solo y sin que nadie lo sepa — es intimidad.
Hoy te invito: separa un lugar, aunque sea pequeño, solo nuestro. No tiene que ser largo. Tiene que ser verdadero. Y lo que nace en secreto conmigo, yo mismo lo llevo a la luz de tu vida.