Palabra del Padre · Día 129/366
Dejaste de ser huérfano
“Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo á sí mismo, según el puro afecto de su voluntad,”
Efesios 1:5
Quiero que entiendas algo hoy: no eres un invitado tolerado en mi casa. Eres hijo, adoptado por decisión mía, a propósito, mucho antes de que hicieras algo para merecerlo. La adopción no es un favor de último momento; fue planeada con gusto, según el puro afecto de mi voluntad, que quiere decir: yo quise, yo elegí, yo insistí en ello.
Si creciste sintiéndote de más en algún lugar, sintiéndote de favor, sintiendo que necesitas esforzarte para ganar tu lugar en la mesa, eso no viene de mí. En mi casa tienes nombre, tienes herencia, tienes lugar reservado desde antes de la fundación del mundo.
Deja de vivir como huérfano en una casa de hijo. El documento ya está firmado, el nombre ya está en la familia, y nadie, ni siquiera tú mismo, puede romper esa adopción.