Palabra del Padre · Día 23/366
Las palabras que quisiera retirar
“Pon, oh Jehová, guarda a mi boca; guarda la puerta de mis labios.”
Salmos 141:3
Dijiste lo que no debías haber dicho. La voz salió más alta, más dura, más cortante de lo que el corazón realmente sentía en el fondo. Y ahora la escena se repite en tu cabeza, sin parar, junto con las enormes ganas de haberte quedado simplemente callado(a) en ese momento.
No vine aquí a aumentar tu peso de culpa —ya te has exigido bastante tú solo(a), sin necesitar mi ayuda para eso. Vine a recordarte que mañana todavía existe la posibilidad de pedir perdón, existe reparación genuina, existe una nueva manera de decir la misma verdad necesaria con mucho más amor y menos veneno.
Las palabras ya dichas no puedo devolverlas, pero las próximas todavía están en tus manos, con mi ayuda constante. Pídeme hoy mismo que guarde la puerta de tus labios antes de que la próxima palabra dura se te escape sin pensar. Comenzar de nuevo aquí incluye pedir perdón sincero a quien heriste —eso también es una forma real de valentía.