Palabra del Padre · Día 29/366
El futuro de mi casa
“Yo y mi casa serviremos a Jehová.”
Josué 24:15
Te preocupas por el futuro de tu familia, más de lo que logras admitir en voz alta. Por qué camino van a elegir tus hijos más adelante, qué valores van a cargar cuando ya no estés cerca para recordárselos, qué va a quedar de la fe que tanto luchaste por mantener viva dentro de casa, incluso en los días difíciles.
Veo cada oración hecha en silencio junto al cuarto de tus hijos mientras duermen tranquilos, sin saberlo. Ninguna de esas oraciones se pierde en el camino. Comenzar de nuevo aquí puede significar decidir, hoy, una vez más, que tu casa va a servirme a mí —no con perfección imposible, sino con intención diaria renovada.
No controlas las decisiones que cada uno va a tomar cuando crezca y gane libertad propia. Pero puedes sembrar, regar con paciencia, orar sin cesar, y confiar en que la semilla plantada con amor genuino nunca vuelve vacía. Yo me encargo de la cosecha en las generaciones de tu familia, incluso mucho más allá de lo que logras ver ahora, desde aquí.