Palabra del Padre · Día 25/366
Después del no que dolió
“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu.”
Salmos 34:18
Escuchaste un no. Pudo haber sido para una vacante de empleo que parecía perfecta, una relación en la que invertiste el corazón entero, una oportunidad que querías tanto que llegaste a orar todos los días por ella, con fe de verdad. Y ahora solo quedó el sabor amargo del rechazo, y la pregunta que duele: ¿por qué, Señor, si lo pedí con tanta sinceridad?
No te debo una explicación detallada de cada no que permito en tu vida, pero te debo —y cumplo sin fallar— mi presencia justo en medio del dolor de ese no. A veces un no mío es protección de algo que todavía ni logras ver bien desde aquí. A veces es solo espera disfrazada de rechazo, no una negativa definitiva y final.
Comenzar de nuevo después de un no es seguir caminando con el corazón abierto, sin cerrar del todo la puerta al próximo sí que todavía voy a traer en el momento correcto. Estoy cerca de tu corazón quebrantado ahora mismo, mucho más cerca de lo que puedes imaginar en este instante.