Palabra del Padre · Día 206/366

La vergüenza de haberlo perdido todo

Jehová dió, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.

Job 1:21

Yo vi el nudo en tu pecho cuando tuviste que admitir la pérdida económica frente a la gente a tu alrededor, la vergüenza de pedir ayuda por primera vez, de recortar cosas que hasta hace poco parecían básicas. Perder patrimonio también toca la dignidad de la persona, y eso nadie te lo advierte bien antes de que pase.

Job perdió prácticamente todo en un solo día, de una sola vez, y aun así logró decir mi nombre con reverencia, en medio de la devastación total. No porque no doliera, lejos de eso. Dolió profundamente, como te duele a ti ahora. Pero porque él sabía, en el fondo, que su valor nunca estuvo en la cuenta bancaria ni en los bienes que poseía.

Yo no mido tu valor por el extracto del banco, nunca lo medí así. Y prometo caminar contigo en la reconstrucción, paso a paso, sin prisa de fingir que todo está resuelto antes de tiempo. La vergüenza no necesita vivir en tu mesa todos los días. Solo la esperanza de recomenzar, con calma.

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