Palabra del Padre · Día 200/366
Cuando la rabia se vuelve rencor guardado
“Toda amargura, y enojo, e ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia.”
Efesios 4:31
Siento el peso de lo que guardas por dentro, esa rabia antigua que, con el tiempo, se fue volviendo un veneno más lento llamado rencor. Ya no hablas de aquello, pero el cuerpo lo recuerda, el corazón se cierra un poco cada vez que el tema se acerca.
Entiendo por qué lo guardaste. Fue injusto, fue doloroso, tal vez nadie reconoció el tamaño de lo que pasó. Pero ese rencor guardado te está lastimando más a ti que a quien causó el dolor. Se volvió una cárcel de la que solo tú tienes la llave.
No te pido que finjas que todo está bien con quien te hirió. Te pido que me entregues ese peso, para que yo procese lo que es justicia y lo que es libertad para ti. Soltar no es decir que estuvo bien. Es dejar de cargar solo lo que nunca fue tu carga.