Palabra del Padre · Día 6/366
El trabajo que todavía no funcionó
“Todo lo que te viniere á la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría.”
Eclesiastés 9:10
Vi las puertas que se cerraron. La entrevista que no salió bien, el proyecto que no despegó como soñaste, el jefe que no reconoció tu esfuerzo ni tu empeño extra. Empezaste a pensar que tal vez no sirves para lo que sueñas hacer, que tal vez apuntaste demasiado alto para lo que realmente eres capaz.
Pero yo no mido tu valor por el puesto que ocupas ni por el salario que recibes a fin de mes. Miro la fidelidad de quien hace lo poco de hoy con el corazón entero, sin buscar atajos. Comenzar de nuevo en la carrera a veces es exactamente eso: hacer bien lo que está en tus manos ahora, aunque todavía no entiendas el motivo ni el propósito mayor detrás.
Yo no desperdicio ninguna temporada de tu vida, ni siquiera esta que parece perdida. Lo que parece atraso puede ser preparación silenciosa. Sigue sembrando con excelencia, aunque sea en el campo que parece árido —yo me encargo de la cosecha y del momento correcto para ella, que suele llegar cuando menos se espera.