Palabra del Padre · Día 3/366
Debajo de las cuentas, mi mano
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme á sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”
Filipenses 4:19
Te vi sumando las cuentas de nuevo esa madrugada, tratando de hacer que lo poco alcanzara para lo mucho, revisando la aplicación del banco con la esperanza de que el número cambiara solo. Conozco el nudo en el pecho cuando la factura llega antes que el sueldo, cuando la lista de prioridades se convierte en una lista de decisiones dolorosas. No estás solo(a) en esa mesa de la cocina a las tres de la madrugada.
Yo no prometí riqueza fácil ni que los problemas desaparecieran con un chasquido de dedos. Prometí algo más firme y más real: que supliré tus necesidades conforme a mis riquezas, no conforme a tu extracto bancario. Comenzar de nuevo financieramente es también comenzar a confiar de nuevo, paso a paso, sin ahogarte en el miedo del mes que todavía ni siquiera ha llegado ni esconder la cabeza del problema que ya llegó.
Hoy, ocúpate de hoy con sabiduría y valentía. Pide discernimiento para las decisiones de ahora, incluso las difíciles. Yo ya estoy en el mes que viene, preparando un camino que tú todavía no puedes ver desde tu silla.