Palabra del Padre · Día 356/366
No dejes entrar la amargura
“Ninguna raíz de amargura brotando os perturbe.”
Hebreos 12:15
Hijo mío, hija mía, en medio de una lucha larga es fácil dejar entrar la amargura sin darte cuenta, una raíz pequeña que crece despacio hasta apoderarse del corazón entero. Puedes estar perseverando por fuera, pero por dentro guardando resentimiento con quien te lastimó, o incluso conmigo, por no haber actuado como esperabas.
Quiero advertirte sobre esa raíz antes de que suba más alto. La amargura no te protege; solo te aprisiona junto con quien te hirió, haciéndote revivir el dolor todos los días sin ningún alivio. Perseverar de verdad incluye cuidar el jardín del corazón, arrancando lo que envenena aun mientras la lucha continúa.
Déjame entrar en ese lugar dolorido hoy. Tráeme la rabia que guardas, aunque sea contra mí, y deja que yo la transforme en algo que no te destruya por dentro. Seguir firme no significa seguir amargado; significa seguir confiando, aunque estés herido.