Palabra del Padre · Día 74/366
Si pierdo mi trabajo
“Jehová es mi pastor; nada me faltará.”
Salmos 23:1
El ambiente en la empresa cambió, los rumores de recortes no paran, y sientes que el piso tiembla solo de pensar en la posibilidad de quedarte sin trabajo. Es natural temer por el sustento, por la rutina, por la identidad que a veces ponemos en lo que hacemos.
Hijo mío, hija mía, tu trabajo es una bendición, pero no es tu fuente. Yo lo soy. Un puesto puede cambiar, una empresa puede cerrar, pero yo no cambio ni cierro las puertas de mi cuidado por ti. Soy pastor antes que cualquier título en tu gafete.
Si llega el despido, yo ya lo sé, y ya estoy preparando el próximo paso incluso antes de que tú lo veas. Si no llega, que esa paz ya haya hecho morada en ti de todas formas. Nada te va a faltar, porque quien te cuida no depende de un recibo de pago. Confía en que quien sostiene a las aves del cielo también va a sostener a ti y a tu casa.