Palabra del Padre · Día 76/366
No necesitas ser perfecto(a)
“Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona.”
2 Corintios 12:9
Te exiges demasiado. Yo veo la lista mental de todo lo que debiste haber hecho mejor hoy, las palabras de las que te arrepentiste, la casa que no quedó como planeaste, el cuerpo que no es como quisieras. Esa exigencia interna nunca da tregua, y cansa más que cualquier tarea externa.
Hijo mío, hija mía, yo nunca te pedí perfección. Te pedí tu corazón, tu caminar conmigo, tu disposición a intentarlo de nuevo cuando te equivocas. La perfección que persigues es un estándar que ni siquiera yo te exijo — fuiste tú mismo(a), o el mundo a tu alrededor, quien puso esa regla imposible.
Mi gracia te basta hoy, tal como eres, con las fallas de hoy y de ayer. No necesitas ser perfecto(a) para ser amado(a) por mí. Descansa de esa exigencia ahora y recibe mi mirada sobre ti, que es de ternura, no de exigencia.