Palabra del Padre · Día 70/366
Ansiedad sin nombre
“La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
Juan 14:27
A veces despiertas así: el pecho apretado, el corazón acelerado, sin ningún motivo específico que puedas señalar con el dedo. No pasó nada malo, pero por dentro parece que todo está a punto de derrumbarse. Eso confunde, porque no hay un problema claro que resolver.
Hijo mío, hija mía, no toda ansiedad nace de un hecho concreto. A veces es solo el cuerpo y la mente cansados, cargando una acumulación silenciosa de días difíciles. No necesitas entender el origen exacto para recibir mi paz.
La paz que yo doy no depende de que primero descubras qué está mal. Es un regalo que entrego ahora mismo, aun en medio de la confusión sin nombre que sientes. Respira. Deja que esa paz baje sobre tu pecho apretado, incluso sin explicación. No necesitas entenderlo todo ahora — solo necesitas seguir respirando junto conmigo.