Palabra del Padre · Día 64/366
Cuando el sueño no llega
“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.”
Salmos 4:8
Te vi otra vez anoche, mirando al techo en la oscuridad, mientras la casa dormía y tu mente no paraba. Los mismos pensamientos pasando en círculo, como una película que ya viste y no querías ver de nuevo.
Hijo mío, hija mía, el sueño huye cuando el corazón cree que necesita quedarse de guardia solo. Pero yo no duermo ni dormito — no existe hora del día o de la noche en que yo deje de cuidarte. Tú puedes cerrar los ojos porque yo me quedo vigilando.
Esta noche, cuando la mente quiera correr de nuevo, habla conmigo en vez de discutir con tus propios pensamientos. Entrega cada nombre, cada miedo, cada duda que te visita después de que se apaga la luz. Yo recibo todo eso ahora, y quiero devolverte una noche de descanso de verdad.