Palabra del Padre · Día 312/366
Cuando el amor se enfrió
“Soportándoos los unos a los otros, y perdonándoos unos a otros... de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”
Colosenses 3:13
La casa está en un silencio distinto al silencio bueno. Ustedes dos comparten la misma cama, pero parecen dos extraños educados. Recuerdas cuando era diferente, y te preguntas si aquel calor algún día vuelve.
Yo no me doy por vencido con ningún matrimonio antes de tiempo, y no me he dado por vencido con el tuyo. El amor que se enfrió no significa que se acabó — muchas veces significa que la rutina, el cansancio, los resentimientos guardados fueron cubriendo la llama, sin apagarla del todo. Perdonar, soportar, elegir al otro de nuevo: eso no es debilidad, es el tipo de amor que yo enseñé.
No puedo obligar a dos corazones a acercarse, pero puedo ablandar lo que se endureció, si me dejan espacio en medio de esta historia. Hoy, en vez de esperar que el otro cambie primero, pregúntame qué puedes hacer tú, con el corazón abierto, para reavivar lo que todavía no ha muerto.