Palabra del Padre · Día 284/366
Contento en el cuerpo que envejece
“Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se corrompe, el interior, empero, se renueva de día en día.”
2 Corintios 4:16
Yo sé que el espejo te ha estado mostrando cosas que te incomodan: la arruga nueva, el cabello canoso, el dolor que antes no tenías, el cuerpo que ya no responde como antes. Y junto con eso viene una tristeza que susurra que tu mejor etapa ya pasó.
Pero quiero contarte un secreto que Pablo ya sabía: mientras el exterior se desgasta, un interior en mí se renueva todos los días. La gratitud por el cuerpo que tienes hoy, tal como es, con sus marcas y limitaciones, no es resignación: es sabiduría de quien entendió que el valor de la vida no está solo en la apariencia.
Agradece por el cuerpo que todavía te carga, que todavía trabaja, que todavía abraza a quien amas, aun con las marcas del tiempo. Y confía en que la parte de ti que más importa, el alma, está siendo renovada por mí todos los días, aunque el espejo no lo muestre.