Palabra del Padre · Día 290/366
La queja que se volvió costumbre
“Y ACONTECIÓ que el pueblo se quejó á oídos de Jehová: y oyólo Jehová, y enardecióse su furor, y encendióse en ellos fuego de Jehová y consumió el un cabo del campo.”
Números 11:1
Necesito mostrarte algo con cariño, pero con verdad: la queja se volvió costumbre en tu boca. El pueblo que saqué de Egipto, que vio el mar abrirse, aun así se quejaba: del maná, del camino, de la demora. Y su queja no era solo desahogo, era desconfianza de mi provisión.
Existe una diferencia entre desahogarte conmigo, con sinceridad, y vivir quejándote de todo como estilo de vida. Lo primero es oración honesta. Lo segundo desgasta tu propio corazón y olvida demasiado rápido los milagros que ya sucedieron.
Hoy te invito a notar cuántas veces te quejas en el día, comparado con cuántas veces agradeces. Si la balanza está más pesada del lado de la queja, es hora de reequilibrar. Yo escucho tus dolores, siempre escucho, pero quiero que tú también aprendas a escucharme de vuelta, recordando mis cuidados.