Palabra del Padre · Día 274/366
La mesa está abierta de nuevo
“Y traed el becerro grueso, y matadlo, y comamos, y hagamos fiesta.”
Lucas 15:23
Hijo mío, hija mía, llegamos al final de este mes hablando de perdón, y quiero dejarte con una imagen: la mesa está puesta, y la invitación está abierta. No importa cuántas veces ya te hayas alejado, cuántas reconciliaciones sigan a medias, cuántos perdones todavía estés aprendiendo a dar o a recibir.
La fiesta que preparo no es solo para el momento en que todo esté perfectamente resuelto. Es para celebrar cada paso que ya diste este mes: cada dolor que empezaste a soltar, cada conversación difícil que tuviste el valor de iniciar, cada oración que hiciste pidiendo fuerza para perdonar a quien parecía imposible de perdonar.
Siéntate a la mesa conmigo hoy. Trae a quien ya perdonaste, y trae también a quien todavía está en proceso, en oración, aunque todavía no haya una solución completa. Yo soy el padre que siempre recibe, que siempre celebra lo que estaba perdido y fue encontrado. Tú fuiste encontrado(a). Y la mesa, hijo mío, hija mía, está siempre abierta de nuevo.