Palabra del Padre · Día 273/366
La reconciliación es camino, no evento
“Prosigo a la meta, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús.”
Filipenses 3:14
Hijo mío, hija mía, tal vez esperabas que la reconciliación sucediera en una sola conversación, en un abrazo que resuelve todo de una vez, como en las películas. Pero la vida real suele ser distinta: es un proceso, con avances y retrocesos, con días en que parece que todo está bien y otros en que el viejo dolor vuelve a golpear.
Eso no significa que el perdón falló. Significa que es un camino, no un destino al que se llega de una vez. Cada conversación difícil, cada intento de acercarse de nuevo, cada momento en que eliges no reabrir la vieja pelea, es un paso en ese viaje, aunque parezca demasiado pequeño para contar.
Yo no me doy por vencido contigo en los días en que tu fe vacila, y no quiero que te des por vencido(a) con una reconciliación solo porque no sucedió al ritmo que esperabas. Prosigue. Un paso a la vez es suficiente. Yo camino a tu lado en cada etapa, aun en las más lentas y difíciles.