Palabra del Padre · Día 217/366
El éxito no es la meta
“Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.”
Efesios 2:10
Necesito decirte algo que el mundo no va a enseñarte: tu propósito no se mide en premios, en reconocimiento ni en cuánto se nota tu trabajo. Yo no te creé pensando en reflectores. Te creé pensando en obra: una obra buena, hecha con tus manos, a tu manera, en tu tiempo.
Puedes pasar toda la vida haciendo algo esencial y nunca recibir aplausos por eso. Cuidar de alguien, educar a un niño, sostener un hogar con honestidad, ser amable en un día difícil. Eso también es la obra que preparé. No es menor solo porque nadie lo esté viendo.
Hoy quiero liberarte de la comparación. Deja de medir tu valor por el aplauso ajeno. Yo ya vi cada obra tuya, cada esfuerzo silencioso, y para mí eso ya vale, porque fue hecho para andar en mis caminos, no en los de las redes sociales.