Palabra del Padre · Día 323/366
Esperanza sin esperar cambios
“No que ya lo haya alcanzado, o que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si alcanzo aquello para lo cual fui también alcanzado por Cristo Jesús.”
Filipenses 3:12
Te prometiste a ti mismo(a) que solo ibas a estar bien cuando saliera la casa propia, cuando tu hijo pasara de etapa, cuando el cuerpo adelgazara, cuando llegara el puesto. Y mientras eso no sucede, la vida real queda en pausa, esperando un “cuando” que nunca termina de llegar.
Yo escribí esa carta por manos de un hombre preso, sin saber si saldría vivo de ahí, y aun así él hablaba de proseguir, no de esperar quieto. La esperanza que ofrezco no es un cheque prefechado para el día en que todo cambie — es combustible para vivir con sentido hoy, en medio de la circunstancia que todavía no ha cambiado.
Puedes seguir buscando el cambio, sí, sin ninguna culpa en eso. Pero no dejes que tu alegría de hoy sea rehén de lo que todavía no ha pasado. Prosigue: ama, trabaja, ora, vive con presencia, aunque la circunstancia todavía siga en pie. Así es como se ve la fe en acción.