Palabra del Padre · Día 41/366
Cuando el matrimonio se resquebraja
“Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo. Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,”
Efesios 5:23,25
Veo las puertas cerrándose más fuerte últimamente, las conversaciones que se vuelven discusión antes incluso de empezar, el silencio helado después de la pelea. Ustedes dos se amaron tanto, y ahora parece que solo quedó cansancio y resentimiento acumulado. Te preguntas si todavía tiene arreglo.
Yo no me doy por vencido con los matrimonios, ni siquiera cuando las personas dentro de ellos ya casi se están rindiendo. Conozco cada herida que cargan el uno del otro, cada palabra dicha con rabia que debió quedarse sin decir. Y aun así, puedo restaurar lo que parece roto, si los dos abren espacio para que yo entre en medio de esa pelea.
No prometo que va a ser fácil o rápido. Pero prometo estar presente en cada conversación difícil, si me invitan a ella. Confía en que todavía puedo reconstruir lo que hoy parece solo ruina.