Palabra del Padre · Día 233/366
Los olvidados tienen mi mirada
“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis.”
Mateo 25:35
Yo tengo un cuidado especial por quienes el mundo olvida: el pobre, el enfermo, el extraño, el anciano solo, el niño sin quien lo cuide bien. Y cuando te acercas a ellos con compasión, es a mí mismo a quien estás sirviendo, aunque no lo notes.
Si tu llamado te lleva hacia los pequeños, los olvidados, los que nadie más quiere mirar de cerca, no pienses que estás desperdiciando talento en un lugar de menor importancia. Todo lo contrario: estás justo en el centro de lo que más me importa. El mundo aplaude a quien sube, a quien se destaca, a quien llega primero. Yo aplaudo a quien se agacha para levantar al otro.
Sigue viendo a quien los demás prefieren no ver. Sigue extendiendo la mano hacia quien nadie más se la extiende, aunque eso no dé estatus ni visibilidad alguna. Eso no es un desvío en tu propósito. Es su corazón, y un día vas a entender que fue ahí, entre los olvidados, donde más te pareciste a mí.