Palabra del Padre · Día 338/366
Cuando el fruto tarda en llegar
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.”
1 Corintios 15:58
Hijo mío, hija mía, sé que estás cansado(a) de sembrar y no ver nada brotar. De invertir tiempo en el hijo que no cambia, en el proyecto que no despega, en la oración que parece caer al vacío. Ese cansancio es real, y no voy a fingir que no existe.
Pero escucha lo que quiero decirte hoy: nada de lo que has hecho con amor se está desperdiciando. Bajo la tierra, donde tus ojos no alcanzan, algo está sucediendo. La raíz crece antes de que aparezca el brote. El trabajo hecho con fe tiene valor incluso antes de dar fruto visible, porque ya te está cambiando por dentro, mientras esperas.
No cambies de dirección solo porque el resultado está tardando. Sigue firme, sigue constante. Conozco el tiempo exacto de cada cosecha, y prometo que va a llegar. Tu trabajo, hecho conmigo, nunca es en vano.